miércoles, 11 de junio de 2014

Respiramos

Sigo creyendo en los sueños,
a pesar de todo y de todos, 
y así nos va, cada día cuesta más despertar y
 por las noches nadie quiere dormir. 

Vivir ya es una de esas utopías de las que nos hablaban años atrás, 
respirar se parece más a lo que hacemos,
 automáticamente, 
eso del instinto de supervivencia. 

Y el corazón bombea a ritmo, sin sobresaltos, 
sin nada que lo saque de la secuencia armoniosa, 
bum, bum, bum, bum…y suma y sigue. 

Suma segundos de reloj, movimientos 
casi imperceptibles del segundero, 
agujas de reloj puntiagudas que se clavan
igual que las demás. 

La esperanza quedó como concepto filosófico que tan sólo unos locos 
recuerdan de vez en cuando, 
en reuniones clandestinas, 
prohibidas. 

No se permite la divulgación de la felicidad, 
nada que haga que la gente se levante y tenga algo
 por lo que ir más allá de lo estipulado, 
nada por lo que salirse del camino sea una opción, 
nada de incentivos para ser libres, autónomos… 
nada que haga peligrar el sistema impuesto. 

No sabemos si somos felices,
 no nos hacemos preguntas, por si acaso la respuesta no nos gusta,
que nada nos moleste
ni nos atormente. 

Que nada duela. Y como no duele seguimos dudando de si estamos vivos. 
Respiramos, eso sí. 
Vivir, 
vivir es otra cosa.

N*

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