miércoles, 15 de octubre de 2014

Tiempo de descuento

Nos creímos libres y completos, 
y déjame decirte querido, 
que no hay peor cárcel
que anhelar lo no vivido.

Seguimos buscando en sacos de basura
restos de una vida soñada
tirando por la borda sueños y esperanzas
a cambio de intentar tocar el cielo, 
es decir, de nada.

Y nunca hemos sido fieles ni a nosotros mismos,
siempre jugamos con quien nos prometiese diversión, 
vidas de ensueño, cero responsabilidades
y ahora llora sentado en un banco, al sol, 
quién ya no disfruta de sus maldades.

La soledad no es tan placentera como nos la vendieron, 
quisiste creer que todo acabaría por solucionarse,
como pasaba siempre.
Pero ya las cosas han cambiado, 
nosotros hemos cambiado.
Yo sobre todo.

Y no estamos sino en el tiempo de descuento, 
restando segundos antes del pitido final, 
que nos separe ya definitivamente, 
tú te quedas y yo me voy.

Sabina ya no pone banda sonora a nuestras tardes, 
y tampoco nos subimos al coche sin rumbo, 
buscando pasar el tiempo juntos,
sin que sea necesario tener un dónde, un cómo
y mucho menos, 
un por qué.

Si miro adelante me da vértigo, 
mentiría si dijera que no, 
pero no pienso admitirlo.

Ya he calzado los zapatos y cogido el equipaje, 
a la espalda llevo lo que tengo, que no es mucho, 
pero al menos puedo decir que es mío.
Esa sensación que nunca experimentaste, 
por lo de nacer con la vida resuelta, 
con los problemas inexistentes, 
sin la emoción que supone ser y estar.

N*

No hay comentarios:

Publicar un comentario