Hoy me han vuelto a preguntar por mí
y de nuevo no he sabido qué decir
hace tiempo que ni me sé, ni me estoy
y desconozco por donde andan mis pies.
Hace tiempo que no río por las noches
ni me levanto con mal humor
hace tiempo que no hay nada.
Ni para bien, ni para mal.
Que no salimos a la calle a pedir justicia
porque aceptamos, asumimos y admitimos
que ser justos no es parte de lo que somos.
Coherentes tampoco, pero tenemos un mínimo
al menos un mínimo de vergüenza.
Amor propio ya no nos queda
al final cotizaba alto en bolsa,
no había dinero para esos lujos.
Lo gastamos todo en orgullo
que no hay manera de tragárselo
porque hace bola y ni agua tenemos.
Amores que no valen la pena, pero salen caros.
Heridas que no cicatrizan.
Cicatrices que no nos miramos por miedo a que se abran de nuevo.
Litros de alcohol en carne viva. Y ni escuece siquiera.
No me busques en donde estuve, ya no estoy.
Estos paisajes son desconocidos, y sé de lo que hablo.
La memoria la conservo intacta. No he perdido ni un solo recuerdo.
Sigue doliendo.
A la próxima no le vendas paraísos a los que sólo llegas
en filas blancas y polvorientas.
Hay quienes no encuentran el camino de vuelta.
Y allí el sol se oculta pronto, lo que viene luego
no es plato de buen gusto. Pero nos lo comimos.
Se te ha disparado el corazón
y quise creer que era amor.
Ilusa e imbécil.
Imbécil sobre todo.
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