con más ganas que sentido,
volvemos a jugar a saltarnos límites
y vuelvo a no entender nada.
Sin embargo me pregunto, ¿hasta cuándo
duraría el juego si yo no jugara?
Tampoco estoy segura de saber salir
por mi propio pie de aquí.
Ludopatía.
Veo las luces y pienso, “una moneda más”.
Prometo no echar las culpas a nadie
cuando me toque joderme una vez más.
Ya me prometí ser más inteligente la otra vez,
y ya viste.
Ni por asomo.
Dicen que las cuerdas atan
pero esta puta locura también ata,
a una cama con camisa de fuerza,
concretamente
y a nuevos propósitos.
Que nunca cumpliremos (cumpliré).
Ponemos puntos y seguidos
porque los puntos y finales
ni nos gustan,
ni los respetamos.
N*

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