Fuimos sombras en calles con poca luz, querías alumbrar, pero te eclipsaron a temprana edad y así te encontré, sólo y oscuro.
Supe que arrastrabas un ancla de heridas que no te permitía navegar justo en el momento que quisiste sonreír. Y no supiste.
No sé si me enamoré de ti o de tu tristeza, pero me dejé arrastrar por ella, contigo, y todo parecía inexplicablemente menos triste.
N*
No hay comentarios:
Publicar un comentario