No vaya a ser que mañana sea tarde
y el ayer sólo un recuerdo intangible,
lejano y por supuesto,
inalterable.
No vaya a ser que te arrepientas
de cada negativa,
de cada momento no aprovechado,
de cada oportunidad perdida.
Piensa que no es nada constante
excepto el cambio
y al ritmo que cambiamos
podría llegar a ser de noche en pleno día,
secarse cada uno de los canales de Venecia
e incluso, podría llegar el momento
en que dejara de esperarte.
Podría no estar cuando decidas venir
con alguna excusa sobre la claridad de sentimientos,
sobre el valor de afrontarlos
ocultando patrones de comportamiento
ya vistos.
Tan vistos.
Tal vez lo que más miedo me da
sea la sensación de poder perder,
que si te puedo yo perder,
aquí ya no gana nadie.
N*
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